jueves, 26 de enero de 2017

PRIORIZA, NIÑA, PRIORIZA

Basta.

Se acabó.

La gota que colmó el vaso acaba de caer.

No aguanto más este intento mío de ayudar, de estar pendiente, de salvar el mundo, de ser "buena".
De poner siempre por delante a alguien que no soy yo.

Basta.

Necesito un cambio de prioridades.
Necesito ponerme a mí siempre por delante.

Camarero, una tacita más de egoísmo por aquí, por favor.

Es que parezco estúpida. Siempre pendiente de todo el mundo cuando de la única persona de la que tengo que estar pendiente soy yo misma. (Y de mis perros, pero de eso hablaremos más adelante).

Necesito estar pendiente de mí, de lo que me gusta, de las cosas que tengo que hacer (tanto porque me apetecen como porque son "deberes").

Prestarle atención a mis pesadillas y trabajarlas, porque son los mensajes del subconsciente que llevo dos años ya intentando acallar o ignorar, tanto que he terminado por acostumbrarme a no dormir bien y a tenerlas día sí, día también.

Necesito prestar atención a mi cuerpo, que necesita cuidados, ejercicio y dormir.

Necesito prestar atención a mi mente, a mis pensamientos. Darle un respiro a mi cabeza, que no para nunca de acusar y de gritar, y yo por mi parte, no trato más que de distraerme con lo que puedo.

El cambio está en mí. La decisión es mía de hasta dónde estoy dispuesta a llegar. Necesito decirme a mí misma "STOP".

Párate a pensar, Ana. Qué demonios estás haciendo con tu vida. Párate a pensar, porque como no te pares, el estrés va a seguir subiendo y vas a acabar majara (más aún).

Ana, Anita... Relax.

Zen.

"Zéntrate".

Sabes cuál es tu centro. Úsalo, pero no lo desgastes tanto, porque al final vas a acabar perdiéndote a ti misma.

Uno de los profesores que más he respetado desde pequeña y de los que más me han enseñado siempre decía "factoriza, niña, factoriza".

Ya ni siquiera recuerdo por qué nos lo decía (el profesor era de matemáticas, que a mí en aquel tiempo me gustaban muchísimo, que no viene al caso pero lo digo igual)  pero en este momento me viene a la cabeza el soniquete que utilizaba con esa frase, a la que yo he decidido ahora cambiar la letra:

"Prioriza, niña, prioriza."

Revisa tus prioridades y ponlas en práctica.

Y punto.



No hay comentarios:

Publicar un comentario