martes, 22 de febrero de 2011

ESTUPIDEZ

-Eres un estúpido-me dijo-¿por qué saltaste viendo que no había red?

-Porque de no haberlo hecho, ahora tú estarías llamándome cobarde, y lo peor: yo me lo estaría creyendo.

¿Cuándo tomamos esa decisión de saltar a la piscina? Aun sabiendo que cuando la decisión está tomada y en pleno proceso y no hay marcha atrás. Pero es cuando saltas, cuando te das cuenta de si hay agua o no.

¿Por qué lo hacemos? Sabemos perfectamente la respuesta.NO. ¿Es que somos masoquistas? ¿Es que nos gusta que nos humillen una y otra vez? ¿Es que somos tontos? ¿Es porque nos da miedo lo que digan los demás? y si es así, ¿a qué tememos? ¿A que nos llamen cobardes? COBARDE. COBARDE. ¡¡COBARDE!!.
Sí, admitámoslo. Somos unos cobardes. Sucias, rastreras y cobardes alimañas que solo les preocupa el qué dirán. ¿¿Qué pasa?? Que cuando queremos demostrar que no lo somos y nos armamos de valor, (al que yo suelo llamar estupidez) y saltamos intentando que nuestras vanas ilusiones se cumplan aunque esto solo conlleva a que el porrazo del rechazo sea mas rotundo
Y cuando estamos en el suelo con una pierna rota, un hombro dislocado , cinco costillas hechas añicos, un chimbombo en la cabeza y el corazón desintegrado, no nos quedan fuerzas ni para llorar. Bueno, para llorar sí. Eso es para lo único que sientes que puedes hacer. Llorar. Hasta que acabas por llorar con los ojos secos, que según dicen, es la peor de todas las tristezas.

Luego intentas hacerte el desentendido. Pero no hay marcha atrás.

Lo intenté. De veras que lo intenté. Arriesgué y perdí. Me lancé y caí. Lloré y lloré. Lloré a más no poder. Me sentí inútil.

Nunca, nadie, en la vida me podrá decir lo que habría podido tener si lo hubiera intentado. Porque responderé: Sí, si que lo intenté. No lo conseguí pero lo intenté. Puse todo lo que había en mi mano para ello.

Lo aposté todo a una sola mano. All in. Perdí y me arruiné.

No hay comentarios:

Publicar un comentario